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 ¿En qué consiste la agricultura biodinámica?

Nuestra bodega se encuentra en la sierra de Gredos, un verdadero pulmón natural a 900 metros de altura, y dentro de una zona de especial protección para las aves (ZEPA 56). Un entorno al que estamos muy unidos y con el que sentimos un fuerte compromiso. Por eso, desde Las Moradas de San Martín realizamos una viticultura ecológica, trabajando de manera respetuosa con el medio y el viñedo, y reutilizando al máximo todos los recursos. Realizamos prácticas ecológicas y biodinámicas, para mejorar la sostenibilidad de la bodega. Pero ¿sabes realmente en qué consiste la agricultura biodinámica? Te contamos sus claves y cómo trabajamos en nuestra bodega.

Muy brevemente, una agricultura biodinámica implica prácticas conscientes y respetuosas con el medio ambiente. Un modo de trabajar, en este caso el viñedo, buscando garantizar el bienestar de los cultivos y del entorno vivo que lo rodea. ¿Sabías que nace a partir de las teorías de Rudolf Steiner en 1924? Desde entonces, son muchas las empresas e instituciones que han decidido llevar a cabo una práctica responsable y sostenible con el planeta, como tareas poco intervencionistas, prioridad a la fauna y flora autóctonas y, muy importante, aprovechamiento natural del medio y de los seres que habitan en ella de forma consciente. Estas son algunas de nuestras formas de practicar la agricultura biodinámica.

Un ecosistema vivo para garantizar el equilibrio del viñedo

La integración de fauna y flora dentro de un ecosistema vivo hace posible un equilibrio gracias a la existencia de depredadores. Base de una agricultura biodinámica, que busca preservar los seres vivos endémicos y garantizar su supervivencia. Manteniendo ese ecosistema natural, ciertas plagas como pueden ser, por ejemplo, la del pulgón, son controladas gracias a otras especies depredadoras como las hormigas, que combatirán el problema de forma natural, sin necesidad de intervención. Así, “todos los seres vivos tienen alguna función, y la naturaleza trata de equilibrarlo”, según Isabel Galindo, nuestra enóloga y directora del equipo técnico. Por eso es tan importante mantener la fauna y flora autóctonas.

Y es que, a pesar de ser la solución a ciertos problemas, productos como los insecticidas pueden perjudicar al viñedo debido a su amplio espectro de acción, matando algunos organismos necesarios para el equilibrio natural. “La ecología y la biodinámica tratan de recuperar todos los microorganismos de un ecosistema”, indica Galindo. Fenómenos naturales como, por ejemplo, la descomposición de una hoja, o la absorción del abono en el campo, dependen de otros procesos y a la vez provocarán unos nuevos. Al final, el ciclo de la vida.

Una filosofía de no intervención

Además, nos encontramos en un clima seco, de altura, de montaña y de mucha aireación, un entorno privilegiado que nos permite implementar prácticas más respetuosas: “No buscamos el máximo rendimiento, sino el equilibrio: potenciar la serenidad de la planta, que sea más longeva, estable y de mayor calidad”, en palabras de la directora técnica. Unas condiciones que nos permiten una elaboración sin intervencionismos a lo largo del proceso de vinificación.

Así, trabajamos con dos variedades con personalidad propia y autóctonas en la zona de Gredos, como son la garnacha tinta y el albillo real, y para hacer posible su máximo desarrollo, durante el proceso de elaboración, los vinos no son sometidos a tratamientos de clarificación. Y es que gracias a las bajas temperaturas del invierno en la sierra de Gredos, nuestros vinos se limpian de forma natural y estática, por decantación, evitando procesos industriales que incluyan productos como proteína animal, cola de pescado o clara de huevo. Por ello, todos nuestros vinos son veganos.

En palabras de Isabel Galindo, “nuestra filosofía es buscar lo auténtico: los vinos están vivos, y clarificándolos les restas personalidad”. Y, además de la no intervención, la sostenibilidad es también un principio esencial en Las Moradas de San Martín, que reforzamos apostando por el viñedo de secano y con la búsqueda de variedades adaptadas al clima de San Martín de Valdeiglesias.

Variedades autóctonas y muy bien adaptadas al medio

Por eso, la garnacha tinta y el albillo real son los símbolos de la bodega: son variedades perfectamente adaptadas en nuestro clima, con ciclos adecuados, y una acidez resultante idónea para la conservación natural del vino gracias a sus antioxidantes naturales y a los polifenoles del terreno. Condiciones que nos permiten aplicar una agricultura biodinámica sin fisuras y exitosa.

El albillo, por su parte, es una variedad “rústica”: aguanta bien la seguía, y se desarrolla muy bien en suelos extremadamente pobres. La garnacha, mientras tanto, es “vigorosa y emergente”, cuenta con capacidad de autorregularse en función de las condiciones climáticas, y no necesita mucha agua. En su caso, es una variedad muy productiva, que combinada con la sequedad del valle donde nos encontramos, nos aporta la cantidad estrictamente necesaria para producir los vinos como nuestro Initio ECO. Además, utilizamos formaciones en vaso, un elemento importante en la viticultura sostenible, ya que crea un microambiente mucho más favorable para el racimo, aprovecha más la humedad del suelo y resguarda mejor la vid, entre otros.

Y como en Las Moradas de San Martín queremos seguir trabajando por nuestra sostenibilidad, nuestra medida más reciente dentro de nuestro compromiso ECO ha sido reducir el peso de las botellas de vidrio, para disminuir nuestra huella de carbono y ayudar a la conservación de nuestros bosques, así como usar papel reciclable para nuestras etiquetas.

Ahora, ya sabes qué implica realmente para nuestra bodega el compromiso con la sostenibilidad y la agricultura biodinámica, y por qué nuestros vinos son veganos. Y si quieres vivir en primera persona cómo trabajamos todas estas prácticas, disfruta del momento más especial del año con la experiencia ‘Visita y vendimia’, donde compartiremos una jornada muy completa al pie del viñedo. ¡Te esperamos!