Nuestro vino más especial, LAS LUCES ECO. LIBRO VEINTE 2020, suma una nueva página a su historia tras recibir una Medalla de Oro en Berliner Wine Trophy 2026, uno de los certámenes internacionales de vino que cada año reúne miles de referencias procedentes de distintos países.
Patrocinado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y la Unión Internacional de Enólogos (UIOE), el Berliner Wine Trophy aplica los criterios de la OIV, según los cuales únicamente un máximo del 30 % de los vinos catados puede recibir una medalla. Un reconocimiento que, para nosotros, tiene un significado especial porque pone el foco precisamente en un vino que solo nace cuando el viñedo y la añada lo permiten.
Un vino que solo nace en años excepcionales
Hay vinos que forman parte de una bodega y otros que solo pueden existir cuando viñedo, añada y tiempo se encuentran en el momento adecuado. LAS LUCES ECO. LIBRO VEINTE 2020 pertenece a estos últimos. Y es que LAS LUCES no se elabora todas las añadas. Y quizá ahí comienza la mejor manera de explicar qué significa este vino para Las Moradas.
La añada 2020 permitió elaborar de nuevo nuestro vino emblemático gracias a la calidad alcanzada por la garnacha tinta. La uva procede de La Centenera, una parcela ecológica de 3,25 hectáreas y más de cien años que reservamos para LAS LUCES únicamente cuando las condiciones permiten obtener una materia prima de calidad excepcional. Situada a casi 900 metros de altitud, en un altiplano de montaña de la sierra de Gredos, La Centenera está marcada por los vientos del noroeste y por unos suelos graníticos de arena y roca. Sus cepas en vaso y de secano se trabajan de manera manual y tradicional y ofrecen rendimientos muy bajos. Por eso, es una expresión muy concreta de nuestra forma de entender la garnacha y el paisaje de San Martín de Valdeiglesias.
Garnacha tinta centenaria y una elaboración sin prisas
LAS LUCES ECO. LIBRO VEINTE 2020 es 100 % garnacha tinta. La vendimia se realiza manualmente, en cajas y de forma seminocturna, seguida de una selección en mesa. Después de la selección y el despalillado, la fermentación comienza de manera natural con las levaduras autóctonas de la propia uva, sin correcciones ni aditivos y con una intervención mínima. Posteriormente, el vino realiza la fermentación maloláctica y permanece durante 18 meses en barricas nuevas de roble europeo, antes de pasar otros cinco meses a fudres de 1.450 litros. Finalmente, se embotella sin filtrar ni clarificar. Una elaboración que busca acompañar al vino y dejar que sean la parcela, la garnacha y el tiempo quienes escriban buena parte de su historia.
De color cereza y capa media, LAS LUCES muestra aromas varietales de bayas silvestres, acompañados de notas balsámicas, regaliz, grafito y otros matices que van apareciendo lentamente en la copa. En boca es amplio y untuoso. La mineralidad recuerda el origen de la uva en los suelos graníticos y rocosos de La Centenera, mientras que el suave tanino y el ligero amargor característico de la garnacha acompañan un conjunto elegante y equilibrado. Su excelente acidez natural favorece, además, una evolución lenta en botella y le augura todavía mucha vida por delante. Y hablamos de una producción realmente limitada: de esta añada se elaboraron únicamente 1.904 botellas de 75 cl y 24 magnum de 150 cl.
Cuando el vino también se convierte en relato
En Las Moradas, tierra y literatura forman parte de una misma historia. Nuestros vinos llevan en sus etiquetas fragmentos escritos expresamente para la bodega por autores contemporáneos, una forma de continuar el vínculo histórico entre el vino de Gredos y la literatura. En LAS LUCES ECO. LIBRO VEINTE, esa historia lleva la firma del escritor Javier Sierra. Una parcela centenaria. Una añada excepcional. Garnacha tinta. Tiempo. Y unas palabras que acompañan cada botella.
Ahora, la Medalla de Oro en Berliner Wine Trophy 2026 es un reconocimiento más a un vino que nace de un lugar muy concreto, de una parcela muy concreta y de una forma de trabajar que comienza mucho antes de que la botella llegue a la copa. Porque hay vinos que elaboramos cada año. Y hay otros para los que merece la pena esperar.
