Blog

¿En qué consiste la poda de invierno?

Tras la vendimia, la planta comienza a descansar. Así, el otoño es la época para desprenderse de sus hojas de modo que, con la llegada del frío, cuando la planta comienza la fase de reposo, es tiempo de realizar la poda de invierno. Te contamos por qué se realiza en esta época del año y cuáles son sus funciones.

La época de la poda de invierno se realiza cuando se inicia la fase de reposo de la planta. Esto es cuando la cepa ha perdido sus hojas hasta la fecha de brotación. “De tal forma que, si la poda se realiza de forma anticipada, cuando la cepa todavía tiene hojas, y estas no han enviado gran parte de sus reservas a los sarmientos, brazos y troncos, la cepa se verá bastante debilitada, perdiendo parte de su vigor y resultando la brotación más tardía de lo normal”, nos explican desde Viticultura. Por otro lado, la poda retrasada también debilita a la cepa, puesto que elimina brotes que han gastado reservas. Esta poda también retrasa la brotación de las yemas basales, ya que son las últimas en moverse. Asimismo, “la poda anticipada y la poda retrasada pueden ser interesantes para evitar heladas primaverales”, nos explica nuestro equipo técnico.

Las funciones de la poda de invierno

  • Buscar el equilibrio de la cepa, limitando el vigor, para garantizar una fructificación correcta y de buena calidad. En este sentido, hay que tener en cuenta la variedad de la vid y las condiciones que la rodean.
  • Contribuir a la formación de la cepa en los primeros años de vida, y su conservación en los años posteriores.
  • Obtener una cosecha lo más regular posible, año tras año y evitar así la vecería. Esto es, que en un año dé mucho fruto y poco o ninguno en otro.
  • En cuanto a la forma de la cepa, mantener sus dimensiones y limitar su potencial. De esta forma se mejora la insolación y la aireación, entre otros.
  • Rejuvenecer la cepa, renovando las distintas partes, facilitando el correcto flujo de savia.

Los distintos tipos de poda

Hay diferentes tipos de poda, según la formación que se le dé a la cepa: poda en vaso, en cordón, poda en parral, poda de pulgar y vara, entre otras. Los distintos tipos de poda varían en función de la variedad y las condiciones en al que se encuentra la cepa. En nuestro caso, realizamos la poda en vaso. De esta forma, conseguimos una mejor adaptación de la cepa al clima y al terreno. Con la poda en vaso que realizamos, conseguimos que la cepa tenga una formación en vaso bajo, para aprovechar la poca humedad que hay en el terreno, que se caracteriza por suelos arenosos y pocas precipitaciones, unos 500 mm al año. Y es que nuestros viñedos están en secano, por lo que no regamos las cepas. Con esta poda, conseguimos además una buena formación de la vid, dando una buena aireación y una correcta insolación de las hojas. De este modo, los racimos están ocultos en la sombra y así evitamos su pasificación.

Si quieres seguir aprendiendo sobre nuestra viticultura, te esperamos en nuestras visitas a bodega de martes a sábado.